"Cupido o el amor, hijo de Venus, dios maligno, seductor y engañoso, apenas vino al mundo cuando Júpiter, previendo los daños que este niño podía causar, mandó a Venus que le hiciese desaparecer. Ésta, para sustraerlo a las miradas del señor de los dioses, le ocultó en lo más denso de los bosques, y allí Cupido fue amamantado por los leones y los tigres. Cuando se sintió robusto, construyó un arco de fresno y con madera de ciprés hizo sus flechas. Ejercitándose en el tiro contra los animales que le habían amamantado, se adiestró en el arte de hacer víctimas de sus dardos a los hombres.
Los monumentos de la antigüedad representan ordinariamente a Cupido bajo la figura de un niño que se divierte en los juegos propios de su edad (...) Se le representa siempre provisto de alas, porque la pasión que inspira no es duradera, y lleva los ojos vendados para denotar con ello que el amanten no ve en el objeto de sus ternuras las faltas y defectos"
Mitología griega y romana
J. Humbert







